Un pequeño paso a la vez: la filosofía Kaizen aplicada a los niños

Es mejor avanzar poco que frustrarse, estancándose, en el intento de hacer un paso más grande de lo que son capaces nuestras piernas. Esa sería, si se quiere, un brevísimo resumen de la filosofía oriental Kaizen. Me topé casi de casualidad con información sobre esta interesantísima filosofía y me atrapó de inmediato. Quizás porque mi suegro siempre dice “A un elefante se lo come de a cachitos”- por eso la elección de la portada de este artículo-.

El método, surgido en Japón en la década del ´50 y muy difundido en las grandes empresas en nuestros días, sostiene que es mejor hacer muchas pequeñas mejoras, varios pequeños pasos a un solo salto grande. Plantea que las micro-mejoras a corto plazo son más fáciles de aplicar, y por tanto más realizables, que un gran objetivo a largo plazo que en muchas ocasiones resulta inalcanzable. Además, luego de varios “fracasos” por objetivos inalcanzables finalmente la persona deja de proponerse metas ante la sensación de no poder concretar nunca ninguna.  Esto no significa que no debamos proponer metas grandes, sino que debemos “dividirlas”, simplificarlas lo más posible y plantearnos mejoras pequeñas.

¿Cómo aplicar el método en casa para ayudar a nuestros hijos?

Proponiéndoles metas que ellos puedan realizar y sumando un poquito de dificultad cada día. Por ejemplo, si nuestra meta es que lean una hora por día empezar con un minuto. Dile a tu hijo o hija que quieres que lea durante un minuto, sí, 60 segundos, no le parecerá nada difícil. Cada semana agrega un minuto más. En poco más de un año habrás conseguido que tome el hábito de la lectura diaria. ¡Y si le brindas material interesante hasta quizás supera tus expectativas!

Otro ejemplo: si quieres que ordene su habitación puedes hacerlo de la misma manera. Pedirle que ordene durante un minuto. O también con objetivos concretos: que arme su cama, solamente eso pero todos los días durante un mes. Al mes siguiente puedes sumarle que además de la cama guarde los juguetes que ha usado en el cesto/caja/lugar destinado a ese fin y un mes después que además ordene los libros. El secreto está en realizarlo todos los días para que puedan crear el habito y no les pese ni les de pereza.

Algunos la llaman “la regla del minuto” y sostienen que debe realizarse todos los días a la misma hora y que utilizar un cronómetro ayuda a los niños a mantenerse interesados -a tomarlo como un juego-. Incluso luego de que el niño se acostumbre a la tarea se puede aumentar a 5 minutos de un día al otro y luego a 10 sin que lo tome como un gran cambio extra.

Cualquier idea es válida, siempre que recordemos enseñar con paciencia y amor.

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