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¿Cuándo comenzar con la alimentación complementaria? Método BLW

¿Cuándo comenzar con la alimentación complementaria?

Hoy traemos un tema muy importante, que a los padres y a las madres, especialmente primerizas, importa mucho y es ¿Cuándo comenzar con la alimentación complementaria?
Hay que tener en cuenta que el primer año del bebé influye significativamente en el resto de su vida.
Los hábitos alimenticios de la niñez e incluso de la adultez pueden verse determinados por lo experimentado durante el primer año.

La ‘Asociación Española de Pediatría’ insiste en la  importancia de mantener la lactancia materna de forma exclusiva durante los seis primeros meses de edad -o fórmulas adaptadas en los casos en los que no sea posible la lactancia materna- y, a partir de ese momento, añadir de forma paulatina el resto de los alimentos.

En lactantes no amamantados, los sólidos «pueden introducirse entre el cuarto y el sexto mes, cuando el pequeño muestre signos de que está preparado para comenzar».

Las condiciones que da la Asociación Española de pediatría, los signos de que el pequeño está preparado, son pocos pero importantes, vamos a listarlos:

El bebé está listo para comenzar a recibir alimentación complementaria si:

-Presenta un interés activo por la comida.

-Ha desaparecido el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).

-Es capaz de tomar comida con la mano y llevarla a la boca.

-Se mantiene sentado, con apoyo.

Desde la misma Asociación también advierten que una introducción muy precoz de la alimentación complementaria puede conllevar riesgos como:

-Posibilidad de atragantamiento.

-Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.

-Mayor riesgo de obesidad a largo plazo.

-Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 1.

-Mayor tasa de destete precoz.

Método BLW, ventajas y riesgos

El método BLW fue creado por Hill Rapley en el libro “El niño ya come solo, de Gill Rapley, también conocido por «Alimentación guiada por el bebé». Este método reemplaza a las papillas tradicionales, se basa en ofrecer al bebé mayor a 6 meses -una vez que se encuentre listo para esto, ver las condiciones en el post del martes pasado-, alimentos de distintos grupos que pueda agarrar con las manos, generalmente en forma de barra, siendo él mismo quien elige los alimentos y la cantidad que ingiere. Algunos autores admiten la inclusión de hasta un 10% del alimento con el uso de una cuchara. Debe iniciarse con alimentos de textura suave, aumentando la dureza a medida que el lactante vaya sacando dientes, que le permitan morder mejor.

Hay un interés creciente por el método BLW.  Las ventajas que le atribuyen sus promotores incluyen:

-favorecer el desarrollo de la sensación de saciedad, disminuyendo el riesgo posterior de obesidad

-una mejor adaptación a las distintas texturas y sabores y mejor desarrollo de la  coordinación motora.

Sin embargo, desde la página https://www.pediatriaintegral.es/, los doctores  Noriega Echevarría, Pérez Costa, Rodríguez Álvarez y García Boyano advierten que la evidencia científica disponible al respecto de estos puntos favorables es escasa.

Y agregan que “Las preocupaciones de la comunidad médica se centran en la posibilidad de desarrollo de déficit calórico y estancamiento ponderal secundario, déficit de hierro y episodios de atragantamiento (…) A día de hoy, no existen datos suficientes que evidencien un mayor número de estos episodios en los niños con BLW. Se recomienda evitar la exposición a alimentos duros (manzana cruda, frutos secos…) y mantener siempre la presencia de un adulto mientras el lactante se esté alimentando”. Por las características propias del método, estos pediatras no lo recomiendan para aquellos niños que hayan nacido prematuros. Y, en todos los casos, recomiendan hacer un seguimiento con un pediatra de cabecera.

Ustedes, ¿qué método eligieron? ¿El tradicional de papillas, todo BLW o una mezcla de ambos?

 

Fuentes:

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