¿Cómo lograr que nuestros hijos sean obedientes?

En la investigación llevaba a cabo para la realización de este artículo hay puntos en común sobre los que varios psicoanalistas y psicólogos concuerdan: la importancia del límite. Se le deben marcar al niño lo que se espera de él y de su conducta, debemos recordar que el niño no nace sabiendo la diferencia entre el bien y el mal, sino que ésta debe ser aprendida y, por tanto, enseñada.

Freud distingue en su segunda teoría del aparato anímico entre el ello, el yo y el superyó, este último sería el resultado de la internalización de las normas, prohibiciones, leyes y conceptos dados por la cultura y sus instituciones -especialmente la familia y la escuela- en la que vive un individuo. Tiene la función de integrar al individuo en la sociedad. Freud sostiene que el Superyo aparece alrededor de los 6 años de edad -por lo que la inculcación de las normas que lo formarán por parte de los padres y demás tutores debe comenzar necesariamente antes de este período-. Sin embargo, el autor también sostiene que no es algo estático y que sigue modificándose a lo largo de toda la existencia del sujeto.

La psicóloga Claudia Huelves, en su web, establece que el principal problema con el que se encuentran los padres para poner límites a sus hijos es el propio sentimiento de culpa. Luego de llevar muchas horas fuera de casa por trabajo u otros quehaceres, queda poco tiempo para disfrutar junto a los hijos, o incluso, menos tiempo para ellos mismos. Esto, por un lado, puede llevar a que intenten distraer a sus hijos dándoles todo lo que piden para que “no los molesten” en el poco tiempo que están en el hogar, o simplemente darles todo lo que piden como una forma de “recompensarlos” por el tiempo que no pudieron estar junto a ellos, como una especie de resarcimiento. Todo esto se suma a que en la actualidad palabras como autoridad o disciplina han tomado un tinte negativo. Esta psicóloga hace hincapié en la importancia de que el poco tiempo que pasemos con nuestros hijos sea “de calidad” en el sentido más educativo del término, ya que ellos no nacen sabiendo las diferencias entre lo que está bien y lo que está mal.

Con respecto a la pregunta sobre desde qué edad se le pueden poner límites a los niños, la psicóloga Silvia Avala http://silviaalava.com/, consultada por la Guía Infantil dirá que, si bien no hay edad y es importante comenzar temprano, promediando los 2 años y medio es un buen momento para comenzar a poner normas a cumplir a nuestros hijos. Un ejemplo de normas que se les pueden poner a los niños de esta edad pueden ser las siguientes 4: 1. No gritar, 2. No pegar, 3. No pedir las cosas con lloriqueos, 4. Obedecer desde el primer momento en que se le da una orden.

La licenciada en psicología Jone Larreta, consultada por catholic.net comienza estableciendo la diferencia entre autoridad y autoritarismo, la disciplina será el ejercicio de la autoridad mediante normas y límites. Estas son necesarias porque brindan seguridad al niño, que así sabrá qué es lo que se espera de él, establecen una guía y lo ayudan a renunciar a sus deseos, a ir aprendiendo a tolerar la frustración de que no siempre las cosas son como uno quiere, y esto lo va preparando para la vida, forjándole un carácter fuerte. Está en el discurso de esta psicóloga más claro que el punto principal de disciplinar a los niños está relacionado a la tarea del Superyo, a prepararlos para la convivencia en sociedad. Para esta psicóloga, la obediencia debe ir entrenándose diariamente, implica desarrollar en los niños autocontrol y responsabilidad, y no tiene nada que ver con la libertad, ya que es preciso inculcarles que la libertad personal no es la única que vale, sino también la de los demás.

Finalmente, da unas pautas claras para evitar la desobediencia, algunos de los que nos parecieron más significativos son: establecer objetivos claros, brindar ejemplos de lo que se pide, dejar aclaradas las consecuencias positivas/negativas de la acción del niño, explicar el porqué del pedido.

Si siguen desobedeciendo, algo que todos los autores concuerdan es en que nunca se debe ceder al capricho. Si un niño se tira al suelo y hace una rabieta porque quiere algo que no debe, ármate de paciencia, pero no cedas porque si no él sabrá que luego conseguirá lo que quiera llorando y gritando. También, según los autores consultados, son de suma importancia la coherencia entre el padre y la madre, así como cumplir con lo que se dijo -sean amenazas o recompensas-, y también prestarles atención, dejarlos conversar y negociar para que se sientan tenidos en cuenta.

La paciencia es una virtud que los padres deben ir desarrollando, a la vez que sus hijos desarrollan la virtud de la obediencia.

 

Fuentes consultadas:

https://www.guiainfantil.com/videos/educacion/a-partir-de-que-edad-podemos-aplicar-limites-a-los-ninos/

http://es.catholic.net/op/articulos/43092/la-necesidad-de-la-disciplina-para-formar-nios-obedientes.html

https://www.guiainfantil.com/educacion/temasespeciales/diceno.htm

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